13 may. 2009

Ciudad Nueva

1.-  La Ciudad Nueva es la más "joven" de las cuatro ciudades históricas de Praga, sin embargo, al mismo tiempo, es la más grande y espaciosa. Su fundación está vinculada a la persona del rey checo y emperador romano-germánico Carlos IV.
La leyenda dice que un día por la noche, el rey checo Carlos IV enseñó a su corte el panorama de Praga. Todos quedaron maravillados ante la belleza de la capital, aunque el astrólogo del rey parecía triste. El monarca quiso saber la razón y el letrado le explicó que había leído en las estrellas que la Ciudad Vieja iba a ser destruída por una enorme inundación, y la Ciudad Pequeña quemada por un incendio.
El rey Carlos se quedó un rato pensativo y después exclamó: "¡Praga no perecerá y permanecerá! ¡Aunque se destruyan las dos ciudades, yo edificaré una nueva, gran Praga! ¡Por allí!" Y apuntó con el dedo a la orilla derecha del río Vltava por detrás de la Ciudad Vieja...
2.- El metro de Praga cumple 35 años de existencia.
Una cosa que nos preocupa siempre es que el traslado desde el aeropuerto al hotel sea rápido. No hay problema. El aeropuerto de Praga es pequeñito y manejable, de modo que todo está muy cerca. A la salida del aeropuerto tiene a su disposición dos líneas de autobús diferentes para enlazar con dos líneas de metro distintas que llegan al centro de la ciudad por recorridos de pocas paradas. Todo funciona bien siempre.
El bus 119 llega a la estación de metro Dejvická y circula desde las cinco de la mañana hasta medianoche. El recorrido dura unos 25 minutos.
El bus 100 llega a la estación de metro Zlicín y circula desde las seis de la mañana hasta las once de la noche. El recorrido dura unos veinte minutos.
Si quiere bajarse el mapa del metro en imprimirlo en formato pdf, descárguelo aquí .  
 
4.- Y no nos olvidaremos de comprar la tarjeta de transporte público para varios días. Olvídese de pagar bilete por billete porque sale más caro y en los medios de transporte no se venden billetes, que deben ser siempre adquiridos previamente. Si tenemos que coger un tranvía y no hay máquina a mano no podremos subir. Hay oficina de venta en la terminal de llegadas del aeropuerto y ese es el mejor sitio para comprarla.
El billete para un día cuesta ochenta coronas, unos 3 euros
El de tres días sobre ocho euros, o sea, un euro menos que si compramos tres de un día
Para siete días el billete se pone en diez euros, o sea que si vamos a estar más de tres días y menos de siete, siempre compensa el de siete días que no comprar dos de tres días.
El billete de quince días solo vale doce euros, asi que si estamos más de siete días, ese es nuestro billete, pues más vale que sobre que no que falte y el último día lo podemos regalar y todo.

El transporte público es buenísimo. Se compone de metro y tranvía en el centro y autobuses en la periferia. Los billetes de varios días son de barra libre total. Mucho cuidado porque los inspectores vigilan contínuamente que la gente viaje con billete.La multa es de 500 coronas, algo menos de veinte euros. No olvide introducir su pase en las máquinas el primer día de viaje para marcar el inicio de la validez; después no tendrá que hacerlo nunca más.
 
 
5.- En praga hay hoteles a patadas. Hay de todos los precios, desde muy baratos a no demasiado caros. El sistema de calificación por estrellas es similar al español aunque quizás la calidad sea inferior a la de nuestro pais. El sistema de sábanas, manta y colcha aquí se sustituye sistemáticamente por la funda nórdica, salvo muy escasas excepciones. Los desayunos tienen pocas cosas dulces y abundan en lo salado.
Si coges un hotel en el centro lo podrás andar prácticamente todo a pie y sin coger nunca el transporte público. La principal ventaja del hotel céntrico es que siempre hay sitios abiertos hasta tarde. La zona de Andel, sin ser privilegiada, tiene un Shopping con Carrefour incluido, donde hay de todo un poco. El inconveniente de los hoteles apartados es el tiempo que se pierde en desplazamientos, que no el gasto que suponen en el excelente y barato transporte público. Otra cosa es si tenemos que recurrir al taxi y entonces lo que nos ahorramos en una cosa lo gastamos en otra.

6.- Ojo que antes de salir del aeropuerto tenemos que hacer un par de cosillas muy importantes. La primera es conseguir coronas checas para movernos por el país. No cambiaremos euros porque nos aplicarán fuertes comisiones, incluso cuando se indique que no hay comisión; mucho menos aún a gente que nos aborde por la calle. Tenga cuidado porque hay gente que sabe que usted es español con solo verle y le hablará en español. Tenemos tres cajeros automáticos a disposición y muy visibles en la terminal de llegadas. Una corona checa equivale más o menos a 6 pesetas de las de toda la vida y eso es muy útil para multiplicar. Una comida de 1000 coronas para dos personas son menos de cuarenta euros.


7.- En Praga hay una gran abundancia de galerías de arte a con precios interesantes. Se las encontrará por todos lados. Quizás le interese echar una ojeada porque los precios, sin ser regalados, son competitivos. Proliferan también las joyerías, con los típicos granates checos. Sorprendentemente en las joyerías siempre hay empleados que hablan español y con los que se puede regatear. Le ofrecerán descuentos pagando en metálico o en euros, en lugar de con tarjeta de crédito. Negocie siempre su rebaja.

8.- La gastronomía checa no es que sea nada del otro mundo pero los platos son sabrosos y abundantes. Necesitará saber algo de inglés para saber lo que se va a comer, puesto que pocas veces se encontrará restaurantes con la carta en español. Normalmente la carta, además de en lengua checa, también está en inglés y muchas veces en alemán e incluso ruso. Normalmente no le servirán pan a no ser que lo pida. Ojo porque se puede comer de maravilla en un sitio aparentemente normalito y recibir una buena clavada sin justificación en un restaurante aparentemente de lujo. El plato que vemos en la foto es Svickova, a base de carne de cerdo y una deliciosa salsa. Según los checos, sabe igual de bien en todos los sitios y no compensa pagar 400 coronas por ello si se pueden pagar solo 200.
Especial cuidado hay que tener con el concepto de servicio, ya que los camareros añaden a la cuenta un porcentaje que se eleva a lo que a ellos les da la gana y que puede incrementar la cuenta de modo agresivo.
9.- Aquí va mi recomendación personal para comer a precios tirados. Se trata del restaurante del hotel Akcent, al cual se llega en pocos minutos desde el centro; son solo tres paradas de metro hasta ANDEL. Tienen una carta muy interesante, con platos bien elaborados y precios sin sorpresas. El solomillo de ternera anda por los diez euros y hay platos del día por cuatro, cinco y seis euros. Si llegamos a la parada de metro ANDEL hay una salida que va a dar al centro comercial Smickov y otra justo al hotel mencionado. No son precisamente gente muy simpática pero las comidas pueden ser antológicas.


10.- No hace falta cambiar la hora de su reloj. La hora es la misma que en España aunque Chequia se encuentre muy al este. Esto provoca que los amaneceres sean extremadamente tempraneros para lo que estamos acostumbrados y los anocheceres caigan a toda velocidad. Esto les parece más llamativo a los gallegos que a los mallorquines, por ejemplo.

11.- Praga es una ciudad armoniosa, sobre todo en el casco antiguo. Uno puede recorrerla infinitas veces cambiando cada vez el punto de vista. Las fachadas pueden ser muy hermosas y nos recuerdan el esplendor de otros tiempos. En cuanto a seguridad, la calma chicha es total. La eficacia de la policía hace que la ciudad sea una joya en términos de tranquilidad. Vaya donde quiera y cuando quiera, incluso muy tarde, porque por la noche todo tiene un encanto especial. Los paseos más agradables son por la zona de Maslostranska y la isla de Kampa. No tiene pérdida. Bastará cruzar el famoso puente peatonal de Carlos y llegará enseguida. 


12.- Pivo. Así se llama a la cerveza. La bebida nacional se bebe todo el día en todos los sitios y encima a precios ultracompetitivos, a no ser que usted se vaya a algún lugar exclusivo. Entre 20 y 40 coronas, o sea, entre uno y dos euros, usted tiene derecho a un pedazo de jarra con medio litro de excelente cerveza. Puede que le den a elegir. Puede escoger la Gambrinus o la Staropramen, ambas magníficas.
En mi visita a Praga estuve en una de las cervecerías más típicas de la ciudad, donde se comparten las mesas y las consumiciones valen menos de un euro. Se encuentra cerca del castillo de Praga, subiendo en dirección Loretanska y por la acera izquierda. La reconocerá por la foto de arriba.

Al vino se le llama vino y hay algunos muy buenos y baratos, pero suponemos que usted no viaja a Praga a beber vino. Lo raro del asunto es que el agua mineral es rematadamente cara y tiene unos precios muy similares a los de España; además en los locales de hostelería tienen la manía de servir marcas extranjeras caras, como Evian, que ya es mala leche traerla de Francia, como si no se pudieran servir aguas locales. El tamaño estándar en bares, cafeterías y restaurantes es el botellín pequeño y nunca tienen el de un litro, al que estamos tan acostumbrados. El agua suele costar incluso más que los refrescos. Por el café cobran más que por la cerveza. El licor Becherovka es un orujo flojillo al que ellos dan mucho valor pero que no merece la pena.
 13.- Si no vives en Madrid o Barcelona, que no cunda el pánico porque existen vuelos de otras compañías. En cuanto a la documentación no hay problemas, bastará con DNI. Vigila la fecha de caducidad.